La Ceca de Manila



Sureste asiático
Filipinas
Manila
Manila
León coronado sobre dos mundos, estrella de cinco puntas, FILIPINAS
1728
1868


Reseña histórica


Manila, fundada y gobernada por López de Legazpi, se convirtió a partir de 1565 en territorio dependiente del virreinato novohispano. A la llegada de los españoles al archipiélago, el circulante estaba compuesto por los prehispánicos piloncitos de oro, monedas de cobre batidas en China, los cauris (especie de pequeño caracol de mar) y el arroz.

En el Archivo General de Indias constan varias peticiones sobre labra de moneda en las islas en el siglo XVII, pero no hay constancia de que se atendiesen. La plata acuñada en las cecas indianas se convirtió en la moneda utilizada en las islas y en la divisa de todo Oriente. La gran cantidad de moneda de 8 reales con resellos orientales da testimonio de un flujo considerable de moneda hispanoamericana hacia Asia, con el archipiélago filipino como puente.

En el reinado de Felipe V se comenzaron a enviar las nuevas monedas de cordoncillo de gran perfección técnica que coexistieron con las recortadas, sin hacerlas desaparecer del circulante. La ausencia de moneda fraccionaria hizo que se cortasen en pedazos las monedas de 8 y 4 reales recibidas, conocidos como moneda cortada entre los españoles. También aparecieron las barrillas, que se citan en varias fuentes, pequeños lingotes y discos de bronce o cobre acuñados por una cara. Los pocos que se conservan están fechados de 1724 a 1728 y de 1733 a 1743.

El día 22 de septiembre de 1762, los ingleses ocuparon el archipiélago hasta el 12 de junio de 1764, cuando fueron expulsados de Manila por el ejército creado por Simón de Anda y Salazar. La escasez de moneda fraccionaria tras la guerra con Inglaterra hizo que el 25 de junio de 1764 el Cabildo convocase un consejo para discutir un plan para acuñar barrillas nuevas. El permiso lo otorgó el Fiscal, Francisco Leandro de Viana. En marzo de 1766, se acuñaron en Manila nuevas barrillas por valor de 5000 pesos. El 29 de julio el Cabildo envió una carta a Carlos III, adjuntando dos muestras de las nuevas monedas y solicitó la licencia para acuñar el mismo tipo de monedas en otras provincias. El 19 de diciembre de 1769, Carlos II emitió una cédula al gobernador General José Raón, informando de que, aprobaba la petición del Cabildo, podría acuñar el mismo tipo de moneda para dichas provincias, aunque bajo ciertas condiciones. La Audiencia debía supervisar las operaciones de acuñación y examinar todas las monedas acuñadas. Las monedas debían llevar el escudo de armas real, en lugar del sello de Manila. Las nuevas monedas eran cuartos y octavos. El 18 de marzo de 1771 se inició la acuñación. Terminada en el mismo año, las monedas pasaron a la Audiencia para examen. El 7 de enero de 1773 aprobó nuevas monedas y ordenó el retiro inmediato y la desmonetización de las barillas de 1766. Se enviaron muestras a España para su aprobación. La Cédula expedida el 10 de octubre de 1777 aprobó la acuñación, las marcas y matrices de las nuevas monedas y ordenó su distribución inmediata como dinero legal y corriente. En 1783 y 1783 se volvieron a acuñar y durante el reinado de Carlos IV en los años 1798, 1799 y de 1805 a 1807. Con Fernando desde 1817 a 1834 y con Isabel II en 1835.

Con la emancipación de las colonias españolas de América, el archipiélago se encontró con que la mayoría del numerario circulante procedía de países cuyo nuevo estado se hallaba en guerra con España. Ante esta situación, con el decreto del 13 de octubre de 1828, la Capitanía General de Filipinas ordenó que se contramarcasen todas las monedas extranjeras que se encontraran en Filipinas y que no se aceptasen si no cumplían dicho requisito. Este resello se utilizó en 1828, 1829 y 1830. El 29 de octubre de 1832 un nuevo decreto ordenó utilizar una nueva contramarca, más pequeña y con la corona real sobre la cifra del rey F.7.º. Con el reinado de Isabel II, el Supremo Gobierno de las Islas, el 20 de diciembre de 1834, ordenó inutilizar la contramarca con sus iniciales Y. II. Cuando España reconoció las repúblicas americanas, con el decreto del 31 de marzo de 1837, suprimió la contramarca por no ser necesaria. Desde entonces siguieron circulando legalmente en las Filipinas hasta 1903.

Durante el reinado de Isabel II las necesidades de moneda hicieron que finalmente se tomase la decisión de establecer una Casa de Moneda en Manila. La Real Orden de 17 de enero de 1857 adopta el Peso como unidad monetaria para las Islas Filipinas. Su establecimiento viene recogido en el Real Decreto de 8 de septiembre de 1857 y las ordenanzas de 19 de febrero de 1859 recogen su funcionamiento. La Casa de la Moneda de Manila fue inaugurada el 19 de marzo de 1861 y empezó la acuñación de monedas de oro con los cuños que se enviaron desde la Casa de la Moneda de Madrid. La acuñación de plata se ordenó desde Madrid en marzo de 1862, pero se retrasó, probablemente, porque la ciudad de Manila fue prácticamente destruida por un terremoto en 1863. En 1864, comienza de forma regular la acuñación de 10 y 20 centavos, y en 1865 las de 50 centavos de peso.

Tras el reinado de Isabel II se continuó acuñando a su nombre hasta que en 1877 se ordenó el cese de las acuñaciones y la Casa de Moneda de Manila entró en un periodo de inactividad. Las causas pudieron deberse a la falta de personal, medios adecuados y el alto coste de la adquisición o envío de las pastas metálicas para su posterior acuñación. En este periodo solamente se acuñaron en la ceca medallas conmemorativas. Desde 1880 se acuñan en Madrid las monedas destinadas a la circulación en las Islas Filipinas a nombre de Alfonso XII. Finalmente, dada su nula productividad, el Gobierno de Madrid, mediante el Real Decreto de 25 de octubre de 1889, ordena el cierre de la ceca.

En 1893, debido a la escasez de moneda divisionaria que sufría el archipiélago filipino, el ministro de Ultramar, D. Antonio Maura presentó a la Reina Regente María Cristina un Real Decreto para la reabrir la Casa de Moneda y acuñar piezas de cobre de 1 y 2 centavos de peso. Pero la revolución independentista iniciada en 1896 impidió llevarlo a cabo y el Real Decreto de 18 de abril de 1897 aprueba la acuñación en Madrid de la última moneda de ultramar, con la denominación de un peso, para circular en todo el Archipiélago. Finalmente, el 23 de diciembre de 1897 se firma la paz con los rebeldes independentistas.

Tras la guerra hispano-estadounidense de 1898, Filipinas quedó en poder de los Estados Unidos. Con la ocupación norteamericana se estableció un nuevo sistema monetario. Todo el numerario circulante se desmonetizó y se envió a Estados Unidos para su fundición.


Estado actual


Se desconoce donde se acuñó moneda en Manila desde el reinado de Felipe V. Excepto la ubicación de la Casa de Moneda fundada por Isabel II, que se ha localizado gracias al plano realizado en 1877 por J. Oppel y Bernardino de los Santos. En él se indica su situación con el número 16, en los intramuros de la ciudad, se encontraba en la actual calle recoletos, frente al patio del convento de los Agustinos Recoletos. La ceca y el convento se derruyeron a principios del siglo XX. En la actualidad el edificio de la Maritime Training Center ocupa el lugar.


Fuente: Historia de la moneda española. Madrid. 1976 (Octavio César Gil Farrés); La moneda circulante en la Capitanía General de Filipinas (Pedro Damián Cano Borrego); The Copper Coinage of the Cabildo of Manila. 1985. (Celestina P. Boncan)

Tipo de acuñaciones

PeriodoOroPlataCobre
Isabel II1833-1868
Fernando VII1808-1833
Carlos IV1788-1808
Carlos III1759-1788
Felipe V1700-1746

Fuente: eNumismatic (José David Rodriguez Soage).
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